El Grifo parlante
Érase una vez un grifo, sí, un grifo de los que sirven para lavar los platos y usar agua… como decía, era un grifo situado en una cocina de una casa en el campo.
De tan poco que veía a la gente, para entretenerse aprendió a hablar y hablaba solo consigo mismo. Él mismo se contaba historias sobre como sería su vida si viviera gente en la casa.
Un día, compraron la casa otros propietarios, que tenían una hija pequeña, María. La niña no tenía muchos amigos a su alrededor, ya que la casa estaba bastante aislada. Así que se distraía constantemente jugando con los muebles y accesorios de la casa, y de todos ellos con el que más le gustaba jugar era con el grifo.
María abría y cerraba el grifo sin parar, para ver cómo goteaba una vez cerrado, y volvía a abrirlo a continuación para seguir con su juego. El grifo estaba encantado de que jugaran con él, así se entretenía, pero María se pasaba jugando bastantes minutos al día con él, y había algo que al grifo le preocupaba…
Un día, el grifo le dijo a María: “Hola María, no te asustes. Soy un grifo parlante que aprendió a hablar hace un tiempo“. María, sorprendida, se quedó quieta y no dijo nada. A continuación, el grifo siguió hablando con ella: “está bien que juegues María, pero no conmigo, porque el agua que vierto es muy valiosa y no podemos desperdiciarla“.
Entonces María, se asustó mucho al ver que le hablaba el grifo, pero entendió que no debía jugar con el agua de esa manera, ya que tirar agua es la cosa más absurda que puede hacerse en el mundo.
FIN
Referencia: http://www.mejoramosnuestroentorno.blogspot.com/
Hola Carolina, Verónica y Patricia: Muy bien, un blog muy interesante que iréis llenando de contenido. Adelante. Un saludo. BVB.
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